La inteligencia táctica
La gran desconocida para ser futbolista profesional
Hay dos tipos de delanteros:
Los que meten muchos goles
Los que meten pocos goles
¿La diferencia entre los primeros y los segundos?
Los primeros tienen una gran inteligencia táctica y los segundos no la tienen.
Tener inteligencia táctica significa comprender, interpretar y ejecutar estrategias y tácticas durante un partido. Implica:
Toma de decisiones: Elegir la mejor opción en cada situación, como pasar, driblar o tirar.
Posicionamiento: Moverse al espacio libre para encontrar situaciones de gol
Visión de juego: Anticipar jugadas y leer dónde va a caer el balón.
Un delantero sin inteligencia táctica:
No sabe cuándo pasar y cuándo tirar. Se equivoca al tomar decisiones clave dentro y fuera del área.
No está en una posición adecuada para marcar goles. Esta fuera de sitio.
No sabe en qué zonas hay más probabilidad de marcar gol en función de cada situación de partido.
Ejemplos de delanteros con una inteligencia táctica brutal:
Robert Lewandowsky: a sus 36 años, sin tener la misma velocidad y chispa no para de meter goles. Parece que tiene un imán, pero no es así. Se posiciona como nadie en el área.
Erling Haaland: sabe cuáles son sus debilidades y sus fortalezas. Casi nunca le veras yendo a por un balón a la banda. Siempre espera en el área o cerca del área para encontrarse con el gol.
Raúl González Blanco: (para los nostálgicos). No existe un ejemplo más claro de inteligencia táctica. Sin tener una cualidades técnicas increíbles es uno de los mejores jugadores de la historia del Real Madrid y de España. 400 goles marcó y puedo asegurarte que más de la mitad son el área pequeña.
¿Casualidad?
No creo. Dicen que Raúl tenía mucha suerte.
He analizado decenas de partidos de este jugador y no te puedes imaginar cómo llega siempre un segundo antes que los defensores a la hora de coger un balón en el área.
Eso significa que sabía la trayectoria del balón en casi todo momento. Locura.
Y la pregunta es:
¿Se puede ganar esta inteligencia táctica?
La respuesta es sencilla:
“SÍ, SE PUEDE”
¿Cómo?
Observando.
No te enfoques solo en el balón. Cuando estés en el área, mira a tu alrededor y te darás cuenta de que todos están pendientes del balón.
Aprovecha esa oportunidad para ir al espacio libre.
Tu compañero te la pasará cuando estés libre de marca (o al menos debería).
Por otro lado, tienes que conocer a tu compañero.
¿Se le da mejor ponerla al primer o segundo palo?
¿O sabes que siempre tira cuando está en el área?
Alomejor te tienes que aprovechar de esos rechaces tras el tiro de compañero…
Quiero que analices tu juego y empieces a observar a los rivales cuando estés en pleno partido.
Al principio te costará cambiar el chip, pero poco a poco irás viendo que tienes más opciones de hacer gol.
Hay habilidades que son innatas. Esta en concreto depende de tu trabajo diario.
Ya sabes que si necesitas ayuda, aquí estoy para acompañarte.
Si aprendes esto en una lectura de dos minutos, imagínate lo que puedes aprender en una formación continua en la que te acompaño de manera diaria con lecciones grabadas prácticas.
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Un abrazo de gol,
Guillermo Lamarca

